El patrimonio natural es la variedad de paisajes que conforman la flora y fauna de un territorio. La UNESCO lo define como aquellos monumentos naturales, formaciones geológicas, lugares y paisajes naturales, que tienen un valor relevante desde el punto de vista estético, científico y/o ambiental.

El patrimonio natural en sentido estricto lo constituyen las reservas de la biosfera, los monumentos naturales, los parques nacionales y los santuarios de la naturaleza. Sin embargo, en la FG estamos convencidos de que hay que trascender esta concepción “monumental”, basada en la singularidad propia de los espacios vírgenes y que toda acción de conservación debe tener en cuenta las antiguas, complejas e íntimas relaciones entre naturaleza, población y territorio.

Independientemente del grado de conservación que muestren, tanto los espacios protegidos como, en general, la mayoría de los paisajes agrarios andaluces, funcionan como sistemas naturales (hábitats de flora y fauna autóctonas, que evitan la erosión, son fuente de diversidad y de equilibrio de su entorno) como reservorio de recursos naturales (alimentos, agua, aire limpio, madera, materiales geológicos y vegetales, suelo etc.), como paisaje natural y cultural y como áreas recreativas, imprescindibles para nuestro desarrollo y bienestar.

Profundamente transformados por la actividad humana a lo largo de la historia, en Andalucía, espacios naturales y mundo rural confluyen dando como resultado una de las regiones con mayor diversidad biológica y geológica de toda Europa.

Conservando el hábitat del quebrantahuesos no sólo mejoramos la situación de esta emblemática ave carroñera gravemente amenazada en toda Europa, sino también la de todas las demás especies que conviven con ella.

¿Sabía qué…?


El término biodiversidad hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que la conforman, resultado de miles de millones de años de Evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades humanas.

Por biodiversidad también se entiende la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida, cuyas mutuas interacciones y con el resto del entorno, fundamentan el sustento de la vida en el planeta.

La biodiversidad asegura el correcto funcionamiento del planeta y sustenta nuestra calidad de vida al proporcionarnos unos servicios imprescindibles para nuestra supervivencia: alimentos, materias primas, combustibles, suelos fértiles, aire limpio... ¿Cómo imaginar si quiera lo que representaría tener que crear artificialmente todo el oxígeno que consumimos?

Cada pieza que perdemos en este gigantesco puzle de la vida (se calcula que exiten más de 13 millones de especies, de las que apenas conocemos 1.750.000), cada nueva especie que desaparece, se convierte en una amenaza. Y esa amenaza, dejando de lado, tanto el componente ético y emocional, por el valor intrínseco de “lo vivo” y por nuestro deber moral con las generaciones futuras, ya tiene precio. The Economics of Ecosystems & Biodiversity, estudio auspiciado por la Comisión Europea, estima que en 2050, la pérdida de servicios ambientales derivados de la desaparición de biodiversidad ascenderá a 14 trillones de euros, ¡el 7% del PIB mundial!

Tanto si consideramos los ecosistemas como hábitat de especies singulares como el quebrantahuesos, o como yacimiento de bienes y servicios para la sociedad, frenar esta rápida pérdida de biodiversidad requiere de una actuación urgente, enérgica y, sobre todo, coordinada. En la FG pensamos que hacen falta más recursos, mayor coherencia y eficacia gestora y una nueva estrategia de concienciación que impulse la participación tanto de los poderes públicos, como del sector financiero-empresarial y de la sociedad civil en general. 

 ¿Sabía qué…?

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Andalucía es una de las regiones de mayor biodiversidad del continente europeo, tanto por el número de especies presentes en su territorio como por la existencia de numerosas especies exclusivas, especies cuyas áreas de distribución mundial se restringen a ciertos enclaves de nuestra geografía.

La biodiversidad andaluza alberga a más de 4.000 especies de flora, 400 especies de vertebrados, 600 especies endémicas y 96 especies de interés comunitario entre otros valores de su excepcional variedad de ecosistemas. Por poner un ejemplo, sólo el macizo de Sierra Nevada encontramos 2.100 especies representativas de flora vascular, de las que más de 80 son exclusivas de esta Sierra. El territorio andaluz, además, sirve de último refugio a numerosas especies que o bien han desaparecido de otras áreas de la Península Ibérica o bien han sufrido una drástica disminución de sus efectivos poblacionales, como es el caso del Lince ibérico, el Águila imperial ibérica o el Fartet.

Andalucía, incluida biogeográficamente en la región mediterránea, cuenta con seis grandes ambientes naturales: Sierra Morena, Valle del Guadalquivir, Campo de Gibraltar, Cordilleras Béticas, Almeriense y Litoral y Marismas. A finales de 2009, la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, RENPA, incluye 153 espacios protegidos en virtud de normativa autonómica, estatal, comunitaria o convenios y normativas internacionales, que, en conjunto, abarcan casi 1,8 millones de hectáreas: más del 20% de la superficie de Andalucía y del orden del 30% de la superficie protegida de España. 

 ¿Sabía que…?

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Pocos rincones en Europa gozan de tanto renombre ornitológico como Andalucía. La región, paso principal de las rutas migratorias con África, cuenta con 62 Zonas de Especial Protección para Aves (ZEPAs) y alberga más de 300 especies. Estas son algunas de nuestras aves más amenazadas:

  • Aves marinas: Cormorán Moñudo, Paíño Europeo, Gaviota de Audouin, Pardela Cenicienta y el Águila Pescadora, extinguida ya como reproductora.
  • Aves acuáticas: Tarro Canelo y Grulla Común, extintas a nivel regional como reproductoras. Avetoro Común, Garcilla Cangrejera, Cerceta Pardilla, Porrón Pardo, Focha Moruna y Fumarel Común (en peligro crítico), Morito Común, Malvasía Cabeciblanca, Aguilucho Lagunero Occidental y Chorlitejo Patinegro (en peligro) y Avetorillo Común, Garza Imperial, Espátula Común, Pato Colorado, Zarapito Real, Pagaza Piconegra y Charrancito Común (catalogadas como Vulnerables).
  • Aves esteparias: Avutarda Común, en peligro crítico, con menos de 250 parejas reproductoras; el Torillo Andaluz, ya virtualmente extinguido, Canastera Común, Ganga Ortega y Alondra de Dupont (en peligro), Alcaraván Común y Ganga Ibérica (vulnerables) y otras especies como el Cernícalo Primilla, Sisón Común o el Aguilucho Cenizo considerado
  • Aves de presa y carroñeras: Además del Quebrantahuesos (extinta), el Águila Imperial Ibérica y Milano Real En peligro crítico), el Buitre Negro (en peligro) y el Elanio Común, Alimoche Común, Águila Real, Águila Perdicera y Halcón Peregrino (todas ellas vulnerables).

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