Los buitres son aves rapaces del orden Falconiformes que se alimentan de animales muertos. Por ello, también son conocidos como aves carroñeras o necrófagas.

La peculiaridad de su dieta convierte al buitre, el quebrantahuesos o al alimoche, en especies indispensables para completar la cadena trófica en el ecosistema. Son los encargados de limpiar de cadáveres el territorio, evitando posibles focos de infección.

Otras rapaces como el milano real o el águila real, también consumen carroña en ocasiones, pero no están tan especializadas en su aprovechamiento.

Conoce cómo se clasifican las aves rapaces y a qué familia pertenecen los buitres europeos:

ORDEN Falconiformes: rapaces diurnas. 4 familias y 290 especies:

  • Familia Accipitridae: águilas, elanios, gavilanes, milanos, pigargos, buitres europeos, asiáticos y africanos, aguiluchos, ratoneros, azores.
  • Familia Cathartidae: buitres americanos y cóndores.
  • Familia Falconidae: halcones, cernícalos y caracarás.
  • Familia Sagittariidae: secretario.

ORDEN Strigiformes: rapaces nocturnas. 2 familias y 162 especies:

  • Familia Strigidae: búhos, mochuelos, lechuzas gavilanas.
  • Familia Tytonidae: lechuzas.

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 En la Península Ibérica podemos encontrar las cuatro especies de buitres europeos:

En un ecosistema con presencia de las cuatro especies ibéricas de buitres, una carroña desaparece en escasas horas. Los buitres leonados y negros, que poseen picos fuertes capaces de desgarrar la piel, aprovechan grandes trozos de carne, vísceras, tendones y piel. Los alimoches, de menor tamaño, no se atreven a entrar en las peleas que surgen entorno a la carroña, así que aprovechan pequeños trozos de carne dispersos por el suelo y que pasan desapercibidos a los grandes buitres. Por su parte, el quebrantahuesos es capaz de tragarse los huesos y digerirlos gracias a los potentes jugos gástricos de su estómago. Las aves carroñeras no sólo pueden ingerir un alimento en descomposición sin que les afecten toxinas y agentes infecciosos, sino que además pueden destruir esos agentes.

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España alberga el 90 por ciento de la población europea de buitre leonado, alimoche y buitre negro y el 63 por ciento de la de quebrantahuesos.

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 Hoy en día las amenazas que afectan a las carroñeras son muy distintas a aquellas que causaron su desaparición o rarefacción durante los dos últimos siglos. Éstas son algunas de las más importantes:

  • Venenos: Los buitres pueden morir intoxicados, bien por ingerir cebos envenenados o bien al consumir cadáveres de animales muertos por envenenamiento. Las sustancias utilizadas son toxinas artificiales a las que los buitres no están adaptados.
  • Disparos: Aún hoy en día algunos desaprensivos disparan a las rapaces.
  • Pesticidas: Pueden intoxicarse tras el consumo de restos con alto contenido en pesticidas. Los efectos pueden ser mortales o subletales: pérdida de la fertilidad, inmunodepresión, etc.
  • Pérdida de hábitat: La alteración de las condiciones naturales de los hábitats puede limitar la presencia de estas especies en lugares donde eran comunes en otras épocas.
  • Tendidos eléctricos: Muchas de estas especies pueden electrocutarse o colisionar con tendidos si éstos no están bien diseñados.
  • Parques eólicos: Los molinos de viento causan muchas muertes por colisión, no sólo de carroñeras, sino de muchas otras especies de aves.
  • Molestias en zonas de cría: Actividades como la escalada, el parapente y otros deportes de aventuras, cuando están mal planificadas pueden dar lugar a pérdidas de nidadas. Al abandonar los padres el nido, los pollos o las puestas pueden morir de hipotermia, insolación, ser depredados, etc.
  • Disminución de la ganadería extensiva: El papel de esta práctica tradicional y ecológica es crucial tanto para el alimento de las aves carroñeras como para la pervivencia de valiosas comunidades vegetales y animales asociadas, conservando también el paisaje tal y como lo conocemos.

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