Para la FG, frenar la pérdida de biodiversidad requiere de cuatro estrategias básicas: aumentar el conocimiento, mejorar la gestión, promover una mayor sensibilización y trabajar en educación.

Una correcta gestión de la diversidad biológica, no sólo necesita de un conocimiento profundo de las especies, del medio y de las relaciones que en él se dan, sino que, además, este conocimiento y esa buena gestión deben llegar también a la ciudadanía.

Para ello es necesario informar (dar a conocer datos, hechos y programas) y divulgar (hacer comprensible para la mayoría los problemas de la biodiversidad) ya que nuestro rico patrimonio natural será conservado en la medida en que consigamos que sea conocido y valorado.

Y en esta tarea, la comunidad educativa juega un papel fundamental.